11 de octubre de 2019

Descubriendo Myanmar

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Descubrir Birmania, es descubrirse a sí mismo, es compartir, reencontrar amigos y grabar en la memoria instantes que recuerdan de dónde venimos, la auténtica esencia que es la alegría, el dar sin esperar recibir.

 

Después de que La Jardinera inaugurara el Curso Especial en Birmania; comenzamos nuestro recorrido.

Los primeros signos de esta Tierra de Buda fue la lluvia purificadora. Caminar con pies descalzos, como símbolo de respeto en los templos;  es reconocer la Tierra con humildad y sencillez. Dejar que la lluvia acariciara y limpiara rostros, llenos de deseos de respuestas y vivencias combinadas con la locura del tráfico y siempre la sonrisa de hombres y mujeres que guardan aún su pureza; así fue nuestro primer e inolvidable día.

Hoy el día espectacular, después del agua, el fuego a través del Sol radiante y la calidez de la gente que encontramos, ha sido el gran protagonista.

Acompañados de nuestra guía «Tata» (como la llamamos en español)  y los jóvenes chalecos hemos estado bien acogidos. Un curso diferente donde cada visita es una sorpresa, una señal. La gente de Birmania es pura, gentil, encuentras solo sonrisas y una sencillez que te toca ¡te hacen sentir que estás en casa!

Y lo mejor, terminar el día con La Jardinera, es el broche de oro y la promesa que los días a venir serán aún mejores.

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